Construyendo paz

“En materia criminológica, prevenir es conocer con anticipación la posibilidad de una conducta antisocial, disponiendo los medios necesarios para evitarla.”

Dr. Agustín Herrera Pérez

Tras dos años de una escalada de violencia, la tasa de homicidio de México en 2017 alcanzó niveles máximos históricos: más de 29 mil víctimas, equivalentes a 24 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Así lo reporta el Índice de Paz México 2018, publicado este 2018 por el Institute for Economics and Peace (IEP), think tank sin fines de lucro, con oficinas en Sidney, Nueva York, Bruselas, La Haya y la Ciudad de México, dedicado a hacer de la paz una medida positiva, factible y tangible del bienestar y el progreso humanos.

En este contexto, la prevención de la violencia sigue siendo un gran pendiente en la agenda gubernamental y social de México. Las estrategias reactivas dirigidas a hacer frente a la violencia han contribuido a su recrudecimiento, tal como lo han detallado cientos de reportajes periodísticos e informes de organizaciones de la sociedad civil. “México registra el nivel más alto de violencia en 21 años”, es el título de sólo uno de ellos, publicado el pasado 21 de agosto por el periódico El País.

En el referido Índice de Paz México 2018 se concluye que no sólo está creciendo la violencia a manos de los grupos de la delincuencia organizada, sino también la delincuencia común y la violencia interpersonal. Se afirma: Los liderazgos dentro de los cárteles han sido quebrantados al neutralizar a 107 de los 122 líderes más influyentes para mediados de 2017. Esto provocó la fractura de los cárteles, lo cual aumentó la competencia entre ellos. En este contexto, puede suponerse que muchos de sus miembros han recurrido a la actividad criminal común (…) esto contribuye al crecimiento de la delincuencia común.

La prevención, la más eficiente de las estrategias

Así, debe entenderse que los llamados a la prevención de la violencia se hacen siguiendo la lógica de prevenir la enfermedad (social en este caso), antes que enfrentarse a ella en un contexto similar al de un cáncer en proceso de metástasis.

Primeramente, el enfoque de prevención de la violencia (caracterizada como enfermedad social) aporta la única oportunidad para evitar completamente los daños que la enfermedad es capaz de causarle al tejido social, ya sea por la pérdida de vidas o el enraizamiento del temor y las conductas antisociales.

En segundo término, la prevención tiene el potencial de ahorrar los costos del tratamiento. Como cualquier resfriado: es más barato invertir en prevenirlo que comprar o fabricar las medicinas para curarlo.

En tercera instancia, es innegable que la salud social permite un mejor desarrollo de los individuos que la componen. Sin el temor de enfrentar situaciones violentas, es más sencillo estudiar, trabajar, hacer ejercicio, comerciar e incluso convivir en espacios públicos y concretar nuevas ideas, propuestas y proyectos. Por supuesto, es más sencillo hacer negocios, turistear (entendido el término como la totalidad de las actividades propias de la industria turística y no sólo la de viajar o recibir paseantes) y también llevar a cabo investigaciones científicas y sociales.

La concepción misma de la sociedad está en función de su salud, en este caso entendida como la ausencia o, cuando menos el control, de la violencia.

Establecida la importancia de la prevención, procede idear o identificar los métodos de prevención. Previamente, es necesario distinguir y clasificar los distintos tipos de violencia a los que nos enfrentamos como sociedad.

Clasificaciones de la violencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dividido la violencia en tres categorías generales, según las características de los agresores:

a) Violencia autoinfligida (comportamiento suicida y autolesiones);
b) Violencia interpersonal (familiar, contra menores, pareja y ancianos; así como riñas y violencia entre personas sin parentesco); c) Violencia colectiva (social, política y económica).

Cabe acotar que si bien la violencia colectiva, en particular por sus tintes económicos, es la que mayor daño parece estar causando a México en la actualidad, el previamente aludido Índice de Paz México 2018 señala que la violencia interpersonal y particularmente la familiar también muestra estar a la alza en estadísticas.

La OMS también divide los actos de violencia en función de su naturaleza, la cual puede ser:

  1. Física;
  2. Psicológica
  3. Sexual; o
  4. Económica.

Posteriormente, la OMS señala que la violencia puede presentarse en diferentes ámbitos. Al respecto, la Fundación Carlos Slim distingue entre violencia comunitaria, familiar, escolar y de género.1 Es comúnmente estudiada también la violencia en el ámbito laboral, deportivo y la que deriva de las adicciones y el contrabando.

En cuanto a la violencia familiar en particular, el Consejo Nacional de Población dependiente de la Secretaría de Gobernación de México distingue entre violencia física, psicológica, patrimonial, económica y sexual.

TIPO DE VIOLENCIAFísicaPsicológicaSexualEconómica
AutoinflingidaSuicidio, lesiones autoinflingidasNo se presentaProstituciónNo se presenta
InterpersonalRiñas, vandalismoEntre compañeros, parejas, padres e hijos; patrones y empleados, etc.Entre parejas, o por abuso, acoso o violaciónRobo y extorsión simple. Entre parejas, padres e hijos; patrones y empleados, etc.
ComunitariaEnfrentamientos entre criminales y de delincuentes contra autoridades, terrorismo, etc.Bullying, discriminación, violencia de género, terrorismoExplotación sexual; trata de personas; abuso tumultuarioExtorsión, secuestro, “cobro de piso”, fraude, desfalco
Elaboración propia

Sobre los métodos de prevención

Existen desde evaluaciones que califican la efectividad de los programas de prevención de la violencia, hasta escalas que delimitan su rango de acción.

Como parte del Foro Internacional de Prevención del Delito celebrado en febrero de 2016 en la Ciudad de México, Lainie Reisman Directora del Programa “Juntos para la Prevención de la Violencia (JPV)” planteó la importancia de desarrollar y mejorar las metodologías para la evaluación de resultados e impacto de las políticas públicas en materia de prevención de la violencia con el objetivo de generar, usar y replicar modelos de prevención basados en evidencia.2

Existen cuatro aportaciones esenciales de generar evidencia que califique la efectividad de las intervenciones en materia de prevención de la violencia:

  1. Continuar financiando las intervenciones efectivas;
  2. Replicar las intervencionesque han sido efectivas y demostrar si también lo son (y cómo) fuera de su contexto de origen;
  3. Escalar intervenciones efectivas en beneficio de más personas, y potencialmente, integrarlas al sistema;
  4. Dejar de financiar las intervenciones que no son efectivas.

El Programa JPV ha sido implementado por Chemonics International con apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y colaboración con la Secretaría de Gobernación de México y diversas organizaciones de la sociedad civil. Como parte de él se ha desarrollado la Escala JPV para certificar el uso, la calidad y el poder de réplica de la evidencia en torno a iniciativas de prevención de la violencia.

El siguiente gráfico muestra dicha escala:

De cuerdo con UNICEF, hay seis estrategias fundamentales para prevenir la violencia contra los niños:

  1. Dar apoyo a los padres y madres, los cuidadores y a sus familias.
  2. Ayudar a los niños y adolescentes a hacer frente a los riesgos y desafíos.
  3. Modificar las actitudes y normas sociales que fomentan la violencia y la discriminación.
  4. Promover y prestar apoyo a los servicios para los niños.
  5. Aplicar leyes y políticas que protejan a los niños.
  6. Llevar a cabo tareas de obtención de datos e investigación.

Por su parte, la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) resalta como caso de éxito en materia de prevención el de las áreas de cultivo de planta de coca en Perú. Ahí, durante la década de los ochenta, la siembra de coca y su posterior entrega como insumo para la producción y el tráfico de droga era la única actividad mediante la cual miles de familias del campo podían subsistir.

La estrategia de prevención consistió en un programa organizado por la propia UNODC a través del cual se proveyó capacitación a las familias de agricultores para sembrar y cosechar café de alta calidad, en lugar de coca. El resultado ha sido un paulatino abandono de la siembra de coca a favor de la producción de café, el cual provee a los agricultores mejores ingresos y mayor libertad e independencia dentro de un marco de respeto a la ley.

Es claro que el fenómeno de la violencia es de tal amplitud que enumerar y definir de forma general los métodos y las estrategias para su prevención es prácticamente imposible. Hacen falta numerosas clasificaciones y sub-clasificaciones para aportar un análisis confiable y comprensivo sobre el tema.

1 http://fundacioncarlosslim.org/la-solucion-prevenir-la-violencia-esta-en/
2 http://mexicoevalua.org/prevencion/wp-content/uploads/2016/03/Reissman.pdf